domingo, 20 de enero de 2013

EL NIÑO QUE LLEVAMOS DENTRO (DISERTANDO SOBRE EL NIÑO INTERIOR)


Todos, tarde o temprano, acabamos encontrándonos con nuestro niño, el niño/a que llevamos dentro, nuestro llamado: NIÑO INTERIOR

Todos hemos sido niños y ese niño que fuimos perdura en nosotros siendo testigo y testimonio de nuestra historia personal.La necesidad que tiene todo ser humano de encontrar a su "niño interior" forma parte de un camino, un trayecto.
Llevamos una pesada carga, nadie disfrutó de una infancia perfecta y ahora, en este momento debemos encontrar el camino para convertirnos en personas integradas, y eso pasa, necesariamente por encontrar primero al niño interior
Llegamos a la vida cargados de inocencia, capacidad de asombro y disposición a la felicidad. Y esto subsiste en nuestro interior durante toda nuestra vida
Pero en nuestra infancia más temprana vivimos ya la experiencia  del abandono y la separación, no obstante Jung dice que lo que define al niño interior  es que evoluciona hacia su independencia, cosa que no puede hacer sin desprenderse de sus orígenes y por lo tanto el abandono es una condición necesaria, es una iniciación a la vida, un acontecimiento positivo y por tanto no deberiamos afirmar que el abandono es un verdadera "herida" al Yo infantil.
Más bien, deberiamos entender que esta experiencia( el abandono) nos pone ante la actitud de tener que reconocer que estamos solos, ya que esto traerá la responsabilidad de cuidar y proteger al niño interior.
Ahora bien, podemos también afirmar que el redescubrimiento del niño interior es a menudo doloroso porque trae a la conciencia emociones y recuerdos asociados con las lesiones sufridas durante lña infancia.
Estas experiencias suelen ocurrir en la familia y, por tanto, cuando entramos en contacto con el niño interior también lo hacemos con nuestros padres y quedamos obligados a aceptar nuestro Yo enfurecido y herido.
Al querer cicatrizar las heridas de nuetro nioño interior tenemos que comprender el sufrimiento de nuestros padres a través de una actitud compasiva.
El niño interior herido es la victima que decidimos sepultar en nuestro interior y que se halla atrapado por sentimientos de ansiedad, dolor , rabia, etc
¿CÓMO RECUPERAR AL NIÑO INTERIOR?
Hay una meditación muy apropiada para aceptar al niño interior perdido Voy a exponerla para poder seguirla y llevarla a cabo.
Siéntate con la espalda recta, relájate y fíjate en tu respiración.
Centra la tención en ello durante unos cuantos minutos.
Ahoram imagínate que estás bajando por unas escaleras, baja despacio mientras cuentas de diez a cero, cuando llegues al final de las escaleras dobla a la izqyuierda y sigue caminando por un largo pasillo con puertas a ambos lados. Al fondo del pasillo hay una zona iluminada, cruzala y retrocede en el tiempo a una calle en la que vivias en tu infancia, camina por esa calle hasta la casa donde vivias.
Observa la casa, fíjate en el techo, en el color de las paredes, en las puertas y ventanas.
Advierte a un niño prqueño que sale  por la puerta principal, como va vestido?, de que color son sus zxapatos.
Camina hasta él y dile que vienes del futuro, que tu sabes mejor que nadie lo que él padeció, su sufrimiento, su abandono. Dile que de todas las personas que conocerá en su vida tu eres el único al que nunca perderá.
Dile si está dispuesto a ir contigo, y si lo está cógele de la mano y empieza a caminar. Ve al padre y la madre en la puerta de casa y despídete de ellos, sigue caminando y al dar la vuelta a una esquina advierte a sus amigos que le esperan, lo abrazan. Ahora vete y prométele a tu niño que te reunirás con él cada dia un ratito, fija una hora y promete cumplirla.
Ahora camina hasta un hermosos paraje y reflexiona sobre la experiencia que acabas de tener, siéntete en comunión con todas las cosas y vete saliendo de la relajación poco a poco.

1 comentario:

Camino Morala Melcón dijo...

Ha sido un placer encontrar esta publicación.
Esta meditación formó parte de mi experiencia como alumna con Dhiravamsa. Salvo algunos matices es idéntica. Mil gracias