domingo, 10 de febrero de 2013

QUIÉN SOY YO A TRAVÉS DE LA CONEXIÓN CON MI NIÑO INTERIOR

Si deciamos que el SER es ese estado sutil y dificil de describir que buscamos constantemente, si decimos que el SER es lo que queda después de quitarnos los atributos que nos identifican, entonces, la conexión con nuestro niño interior nos aproxima a nuestro verdadero SER.
Sabemos que que para responder a ¿Quien soy yo? Es necesario conocerse a fondo, tomarse el tiempo para mirarnos interiormente y conectar con lo que creemos, pensamos, sentimos, etc. Cada edad que hemos vivido está dentro de nosotros y cuando éramos niños y las cosas no iban bien pensábamos que algo no funcionaba en nosostros y decíamos: no sirvo, soy inepto, no valgo lo bastante, etc.
De adultos hemos olvidado la alegria de vivir, la inocencia que teniamos cuando niños, hemos perdido la conexión con el niño y él sigue ahí, oculto y reprimido y quiere sentirse escuchado y aceptado.Las heridas que sufrimos de niños salen a la superficie en forma de creencias, miedos y comportamientos
El perfeccionismo y el miedo son síntomas de la desconexión adulto-niño.
Cuando no puedes intimar con otras personas es porque no sabes cómo intimar con tu propio niño interior.
Conectar entonces con nuestro niño interior es una forma de acercarnos más a nuestra esencia y descubrirnos. En la meditación de conexión vamos a preguntarle como se siente, que piensa, si está triste, si se siente querido, etc.
Ahora bien, no perdamos de vista que el niño necesitó crear una máscara para que le aceptaran, para que lo tuvieran en cuenta.
Por esto, aunque nuestro niño interior está más cerca de nuestra esencia, de nuestro verdadero ser, será necesario quitarle la máscara, des-enmascararlo( la careta es el llamado Ego), y, hay que hacerlo con precaución pero con firmeza.
Es necesario hacerle ver y saber que ya no la necesita, que nosotros(yo) le queremos tal cual es.

domingo, 3 de febrero de 2013

DANDO VUELTAS A LA POSTERGACIÓN


Hay tres enunciados neuróticos característicos de las personas postergadoras:
- Espero que las cosas se solucionarán
-Quisiera tanto que las cosas fueran mejor
-Puede que se arreglen las cosas
Cuando uno dice cosas como: espero, quizás, deseo, etc, en el fondo está recurriendo a ellas como forma de disfrazar su no deseo de hacer, su no implicación. O de colocar donde no se vea el miedo a la intervención, al error consecuente problable, a ocultar su falta de compromiso y , a otras múltiples causas.
Postergar o dilatar en el tiempo es cerrarse las puertas a la posibilidad de descubrir el verdadero POTENCIAL que cada uno de nosotros posee, pero que pocos consiguen conectar de lleno con él.
La postergación llega a convertirse en una "forma de vida", caracterizada, entre otras cosas, por el desarrollo de un fuerte sentimiento crítico que se podria traducir en lenguaje llano y popular como volverse un"rompecojones".
En el eneagrama hay dos eneatipos claramente "postergadores" y son el 6 y el 9, aunque movidos por razones distintas. En el caso del 6, su postergar está muy vinculado a su indecisión, a su temor y al darle continuamente vueltas a las cosas en su cabeza sin acabar de sentirse seguro.
En el 9, la postergación tiene una raiz más profunda, nacida del "no ser","no hacer", características del muerto viviente. Además le permite la postergación algo fundamental que el 9 descentrado y neurótico agradece enormemente y que es "encontrarse consigo mismo".
Desde nuestra posición psicoemocional un tanto salpicada por tintes neuróticos todos practicamos, unos más y otros menos, un poco esta ACTITUD POSTERGADORA, negandonos, en consecuencia, mayor sano protagonismo, autonomia y CRECIMIENTO PERSONAL.
Deberiamos siempre recordar que lo importante es HACER, y, que muchas veces por la actitud postergatoria, acabamos no haciendo y se nos olvida que cuando llegue nuestro momento de rendir cuentas, NUNCA nos arrepentiremos de lo que hayamos hecho( acertada o erroneamente), sino de lo que hayamos dejado de hacer, de lo que no hayamos hecho. Tomemos nota.